Sin nombre 01112019-2
- Localidad: Zafrilla
- Cuenca hidrográfica: Júcar
- Río: Cabriel
- Acceso: Libre
- Coordenadas: 40.181777, -1.585069
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Ubicación de Sin nombre 01112019-2
Disponibilidad de agua
Tiene agua, según la climatología. Dudosa salubridad del agua
Descripción
Estamos ante un nacimiento poco conocido por la gente, fundamentalmente porque es necesario cruzar el río para llegar a él. Tiene cuatro puntos de surgencia a lo largo de la misma curva de nivel. En el primero el agua rezuma por el pequeño talud de tierra que se forma en una zanja que recorre la base de la ladera. En el segundo punto de afloramiento se abre un agujero en el suelo en el que mana el agua, que sale de él por rebosamiento sobre la zona de perímetro que tiene una menor cota. El tercer nacimiento es una depresión en el terreno, rezumando el agua por la base del talud de tierra para correr por una reguera hasta el río. Por último, en el cuatro punto de surgencia el agua aparece bajo un montón de piedras, corriendo igualmente por una reguera hasta el río.
Flora
El manantial se encuentra en la misma línea divisoria entre el monte alto de pinos albares y los claros que dejan paso a bancales de pastos en la orilla del río Zafrilla, por lo que encontramos muy próxima una vegetación ribereña bien desarrollada y dominada por chopos y sargas, además de un soto impenetrable en algunos rodales. En las laderas aparecen los pinos albares y negrales, dominando una u otra especie según rodales, aunque en esta zona suelen prevaler los silvestres. El matorral está formado por especies como aliagas, además de enebros, rosales, espinos albares, guillomos, madre selva y bojes. En los rodales más húmedos el suelo se tapiza de pasto higrófilo.
Entorno
La fuente se encuentra en la base de una larga e inclinada ladera forestal, a escasos metros del río Zafrilla y tan solo unos pocos metros por encima de la cota del cauce, pero en su margen derecha. Hasta este punto el río ha venido recorriendo una estrecha garganta en su último tramo, es a partir de este nacimiento cuando el lecho del valle se abre durante algo más de un kilómetro, para volver a encajonarse de nuevo aguas abajo. Junto al manantial, la llanura de inundación ha propiciado la existencia de algunos bancales que suponemos se dedicaron a pastos.