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Manantial del Ojuelo II

  • Localidad: Valdemeca
  • Cuenca hidrográfica: Júcar
  • Río: Valdemeca
  • Espacio: Parque Natural
  • Acceso: Libre
  • Coordenadas: 40.261572, -1.738821

Galería fotográfica

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Ubicación de Manantial del Ojuelo II

Mapa con la ubicación de Manantial del Ojuelo II Cómo llegar a la fuente Cómo llegar a la fuente

Disponibilidad de agua

Difícil acceso al agua

Descripción

Estamos ante un manantial discreto en cuanto a caudal y sin ningún tipo de infraestructura ni elemento aportado por el hombre. Se encuentra muy próximo a otro punto de afloramiento conocido por el mismo nombre. El agua brota a los pies de un conjunto de matorral y pinos, a lo largo de un metro, sin que exista un punto concreto de surgencia, formándose un pequeño talud de tierra en el lateral de cota superior que no sobrepasa los 20 cm.; se represa mínimamente a lo largo del nacimiento formándose una columna de agua de unos 7 cm. de espesor y unos 40 cm. de anchura, estando su lecho cubierto por tierra y materia orgánica, pese a lo cual el agua está totalmente cristalina. El agua sale de esta especie de poza rebosando por su punto de cota inferior y corre ladera abajo.

Un ?ojo?, en terminología relacionada con las fuentes, se suele identificar como un agujero ?preferentemente circular- que se abre en la tierra, sobre una superficie más o menos llana y se introduce en el terreno perpendicular a la superficie. El uso de un despectivo puede estar reforzando la idea de escasez. A su nombre le hemos añadido un ordinal para distinguirlo de otro manantial próximo con el que comparte nombre.

Flora

Alrededor del nacimiento aparecen pinos laricios y albares, acompañados por un matorral integrado fundamentalmente por enebros, agracejos, rosales, espinos albares, así como sabinas albares y rastreras. A lo largo de la reguera de evacuación encontramos herbáceas de carácter higrófilo y macollas de juncos.

Entorno

Se encuentra en una ladera rodeado de un monte joven y por encina de una vaguada aterrazada que en otro tiempo debió cultivarse; por eso todavía quedan los restos de esos muros que definían las teros bancales. El monte que flanquea esos bancales ha ido avanzando y ha empezado a colonizar los mismos.