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Fuente de los Tonajos de la Dehesa

  • Localidad: Zafrilla
  • Cuenca hidrográfica: Júcar
  • Río: Cabriel
  • Acceso: Libre
  • Coordenadas: 40.177798, -1.609816

Galería fotográfica

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Ubicación de Fuente de los Tonajos de la Dehesa

Mapa con la ubicación de Fuente de los Tonajos de la Dehesa Cómo llegar a la fuente Cómo llegar a la fuente

Disponibilidad de agua

Tiene agua. Dudosa salubridad del agua

Descripción

Se trata de un manantial que ha sido represado y surge en el interior del vaso de una poza que, aunque de forma irregular, se asemeja a un círculo, cuyo diámetro máximo sería de metro y medio y la profundidad máxima de medio metro. Se encuentra en una zona más o menos llana y en todo su perímetro ?menos la zona de cota inferior por la que alivia- se eleva el terreno circundante unos pocos centímetros sobre la lámina de agua. El agua sale rebosando sobre la cota inferior, lugar donde se ha colocado una piedra de buen tamaño que hace de dique cerrando la poza y propiciando una mayor acumulación de caudal, el agua sale por una orilla de esa roca, para correr ladera abajo por una reguera.

Su nombre consta en primer término de un utensilio propio de las fuentes y abrevaderos, como son los tornajos; así se llama en la Sierra de Cuenca a los fustes de pinos grandes ahuecados, a modo de artesa, para acumular agua en la que pueden abrevar los ganados. El uso del plural nos indica que existiría más de uno de estos troncos, de los que hoy en día no queda ni rastro.

Flora

El manantial se encuentra en medio de una zona de bancales en los que predominan los pastos, con alineaciones y rodales de setos espinosos, incluso con manzanos ocupando algunos de estas tablas. Los pies arbóreos son muy escasos y están aislados apareciendo pinos albares. El matorral es la formación más abundante, espesa en algunos rodales, y se integra fundamentalmente por especies como aligas, enebros, agracejos, rosales y espinos albares.

Entorno

Se sitúa en la zona baja de una ladera, rodeado de bancales por arriba y por abajo, a izquierda y derecha. Ahora la zona está prácticamente perdida pero, en otro tiempo, los bancales se cuidaban para pastos o para plantar frutales, incluso para algún huerto. Si subimos por la ladera, atravesaremos varios bancales, algunos de ellos muy colonizados por setos espinosos. La pendiente se va incrementando hasta llegar a las paredes de piedra que coronan la falda. Si bajamos, de igual forma cruzaremos bancales hasta llegar a la carretera.